Mis primeros pasos para ICVoluntarios en Sudáfrica

Stéphanie with the team of the Volunteer Centre (centre, kneeling)
Stéphanie with the team of the Volunteer Centre (centre, kneeling)
Traducción al español Miguel Ortiz
16 Mayo 2006

A menudo he participado en proyectos puntuales como voluntaria, pero no pensaba tener la posibilidad de convertirme en una voluntaria en Sudáfrica. Mi deseo de mejorar mi inglés, la posibilidad de dejar mi trabajo durante un periodo sabático de algunos meses, mi interés por el voluntariado y las actividad de ICV, me han permitido un buen día de marzo estar en  un avión con destino a Ciudad del Cabo.

Ya hace un mes que llegué y mi primera visión de Sudáfrica y de Ciudad del Cabo ha sido, desde el aterrizaje, la impresionante cadena de montañas llamada “Table Mountain”. Allí donde uno se encuentre  y mire en los alrededores de Ciudad del Cabo, siempre la divisará, rodeada a veces de una espesa bruma que la convierte en enigmática.
El Volunteer Centre es el asociado y el representante de ICV en Sudáfrica desde 2002. Recluta voluntarios para participar en proyectos sociales en las “townships”.

Mi trabajo consiste en reforzar la asociación entre ICV y el Centre desarrollando nuestra red y con nuevos proyectos, pero también participando en las actividades propias del Volunteer Centre.

Desde el momento de mi llegada me he implicado en la acción, me he convertido en la Fotógrafa del Centre a la vez que ayudo en las tareas de coordinación de los voluntarios.
El Centre necesita también optimizar sus herramientas informáticas y aporto mis conocimientos en la gestión de la información especialmente en los referente a la elaboración de una nueva base de datos que reagrupe a los voluntarios y a las organizaciones asociadas.

Voy a poner en marcha cursos de ofimática y de búsqueda por Internet en el marco de un nuevo programa de formación. Mis días están bien ocupados ya que además  recibo cursos de inglés.

Vivo en un barrio de clase medía cuyos habitantes son mayoritariamente  personas de origen africano o malayo, donde la religión ocupa un lugar muy importante. Admiro la paz que reina aquí entre la comunidad cristiana y musulmana.

Sudáfrica se corresponde con la imagen con la que fue descrita por Nelson Mandela “Nación del Arco Iris”. Me quedé sorprendida cuando a mi llegada descubrí a una población que vive relativamente bien, que es diversa, sin animosidad y sin complejo cuando hace solamente 12 años que el apartheid fue suprimido oficialmente. Sin embargo, aunque las cosas parecen que comienzan a evolucionar, la población de origen europeo sigue masivamente instalada en los barrios ricos y son las poblaciones de origen africano las que viven en los barrios desfavorecidos.

Sin embargo no he percibido un choque cultural importante, el modo de vida aquí es bastante similar al europeo aunque las diferencias sean perceptibles; en los bordes de las ciudades, hay extensas zonas con construcciones ilegales hechas con materiales heterogéneos donde las personas viven hacinadas a menudo sin agua corriente ni electricidad. Las “Townships” a menudo son zonas de hábitats mixtos donde se entrecruzan con zonas más ricas habitadas por clase media. A veces es difícil para la población salir a la calle después de las siete de la tarde debido a las bandas que se disparan unas a otras.
Aquí, la violencia es una realidad cotidiana y no pasa más de una semana sin que haya un atraco a un banco. Sin embargo Ciudad del Cabo sigue siendo una ciudad relativamente segura y nunca me he sentido en peligro.

He aquí algunas impresiones de mi vida como voluntaria en Sudáfrica, una experiencia muy enriquecedora.

Stéphanie Veillet

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