De ningún lugar

By V. Krebs, Excutive Director of ICVolunteers, traducción española Miguel Ortiz
27 Abril 2009

Tokyo, 19 de abril del 2009-- era muy tarde, volvía de Taipei, Tenía la dirección de un hotel reservado de antemano en el centro de la capital japonesa cerca de la estación de trenes “Ueno”. En el bolsillo, la página web de ese hotel sin plano, ni indicaciones precisas. Además, el mapa de la estación solo estaba en japonés. Eran más de las 22 horas. Estaba sola, con mi pesado equipaje. Estaba cansada.

En ese momento, tomé mi teléfono y llamé al hotel para que me indicaran el camino, pero la otra persona al final de la línea con entendía lo que le pedía… Entonces…desanimada colgué al cabo de algunos instantes: “arigato, arigato”.. ¿Qué hacer a continuación?

Me dirigí hacia el único establecimiento cercano abierto. En mi mano, la dirección del hotel, una hoja arrugada por haber viajado mucho e hice otra vez la misma pregunta…De entrada algunos instantes de incomprensión, después una buena disposición hacia la extranjera perdida que en esos momentos era. Uno de los empleados se fue con mi hoja para consultar el mapa en el exterior. Al cabo de unos instantes también yo fui tras él.

De pronto, una voz de hombre, en un perfecto inglés me preguntó: “¿Can I help you? Con cierto recelo, miré en dirección de esa voz. ¿Habiendo surgido de ningún lugar, a quién podía pertenecer? El vendedor del local y el desconocido continuaron consultando el mapa, a continuación la voz con el acento americano me dijo “el hotel no está muy lejos, pero es un poco complicado llegar hasta allí…. Pero no se inquiere la acompañaré hasta allí”
En circunstancias normales, no hubiera aceptado este amable ofrecimiento, pero llegado el caso, estaba contenta de tener alguien dispuesto a ayudarme. Durante el camino, el desconocido me explicó que era un poeta. Me contó que había viajado a través del mundo, había estado en Afganistán, en Europa, pasando por Rusia y los Estados Unidos, pero que su país de destino era el Japón.

Suspiró y dijo: “con la crisis, los tiempos son duros para un poeta como yo”. A continuación, después de una pausa, completó la frase “esta es mi casa, ahora resido en la estación”.

Pronunció estas palabras con simplicidad y dignidad. Me dije a mi misma: “heme aquí en el centro de Tokyo”… dos desconocidos en la noche, un intercambio de palabras apresuradas, pero que dicen tanto sobre nuestra sociedad mundial, los valores dominantes, la carrera consumista y los que la siguen, después los otros, a veces enfrentados a la ruda realidad de la existencia….

Una vez llegados a nuestro destino, le di algunas monedas por sus servicios que había realmente apreciados. Sacó un pequeño texto fotocopiado, con poemas en francés y  una dirección al dorso: www.hideoasano.com.

Entren en la página web. El desconocido se llama Hideo Asano. Compone magníficos poemas…. Y busca editor.

A veces los caminos se cruzan, se producen encuentros, “por casualidad” como se dice. Sé que aquel momento, pasado con el poeta, quedará gravado en mi memoria. Caminos, vidas, destinos y un día podemos encontrarnos en situaciones que nunca hubiéramos imaginado.

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