Irene: una perspectiva diferente

Photo © Lea Jaecklin
Photo © Lea Jaecklin
By Diego Beamonte, traduction française Irene Schwieger, traducción española Ana Beltran
27 Febrero 2012

Irene Schwieger llegó a ICVoluntarios en noviembre de 2011 llena de experiencia a pesar de ser tan joven y con ganas de mejorar el mundo, pero recién salida de una mala experiencia en su previo trabajo.

Irene se graduó en la Universidad de California en Santa Bárbara donde realizó Estudios Medio Ambientales. Más tarde, regresó a su hogar en Nyon (Suiza) para “pasar tiempo con la familia y conseguir experiencia laboral hacienda prácticas en una organización que me permitiera familiarizarme y comprender el campo de los derechos humanos” Después de buscar en varios sectores durante los últimos años, encontró un bufete de abogados que la contrató. Al principio, parecía el sitio ideal para empezar a formarse para sus planes de futuro que, según nos comentó, incluyen un master en derecho medio ambiental o desarrollo.

Desenfadadamente, recuerda sobre su jefa, un tanto desequilibrada, poco razonable e irrealista ante la que tenía que responder y, a pesar de su sonrisa, su expresión dice mucho más que sus palabras. Afortunadamente, el dinamismo y las ganas de Irene de ser parte de una buena causa, le permitieron volver sobre sus pasos y seguir buscando otro trabajo. Después de este desagradable episodio, Irene encontró su lugar en ICV.

Prueba de la visibilidad mejorada de ICV fue que Irene no pasó mucho tiempo buscando prácticas en Ginebra. Según nos comenta: “ICV fue uno de los primeros enlaces que salieron en el buscador” y, sin pensárselo dos veces, envió su curriculum. Después de completar el proceso de solicitud, Irene comenzó a trabajar como coordinadora de conferencias y asistente administrativa siguiendo a Ana, otra joven en prácticas en ICV, que le explicaba todo el procedimiento para las conferencias.

Irene “no sabía qué esperar” pero eso no le impidió adaptarse y, rápidamente, “pasar a la acción”. Aunque dice que todo el mundo era muy agradable y dispuesto a ayudar, encontró a una buena amiga y guía en Ana. Juntas, animaron el ambiente en la oficina mientras charlaban y trabajaban.

En su primer trabajo como coordinadora de conferencias, Irene no se encontró con “ningún problema importante”, aparte de la ausencia de un intérprete enfermo. Sin embargo, recuerda un problema mayor que hubo. “El grupo de intérpretes informó que uno de sus compañeros era bastante incompetente”, nos cuenta. Ella y Ana tomaron las medidas correspondientes para resolver el problema y mantener la calidad del trabajo de ICV.

“El voluntariado”, explica “se lleva a cabo porque las personas están interesadas en mejorar la sociedad. No sólo ganas una experiencia valiosa, si no que contribuyes con tu comunidad hacienda algo significativo. Los voluntarios son la prueba de los valores personales de las personas y de su deseo de mejorar la sociedad. ONGs como ICV son un ejemplo de tal progreso”.

En general, Irene está encantada de haber tenido la oportunidad de ver “como funcionan las cosas desde el punto de vista organizativo” y descubrir un componente a menudo olvidado de los derechos humanos y la cooperación internacional, la administración. En cuanto a su paso por ICV, lo describe con cariño y confiesa que ha confirmado su opinión sobre las ONGs. En especial, estaba sorprendida por el ambiente de colaboración y amistad que a menudo faltaba en sus trabajos anteriores. Para ella, ICV es “un lugar donde puedes hacer algo, gracias a sus amplios recursos y contactos se puede conseguir algo de verdad”.

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