"Nunca es demasiado tarde"

Article by Patrycja Perek, traduction française Namory Dikhate, traducción española Ana Beltran
04 Marcha 2012

"Es la nueva moda: los 50 son los nuevos 40, los 40 son los nuevos 30, y así sucesivamente”, me insistió una amiga. "La gente se quiere sentir más joven así que para el cumpleaños de mi amiga nos hemos hecho una camiseta que ponía ¡LOS 40 SON AHORA LOS NUEVOS 30!”.

La edad está en la mente y una de las voluntarias de ICV con más experiencia lo está demostrando. Magda tiene 89 años pero no te lo creerías viendo su energía, sabiduría y sentido del humor. Original de Hungría, ha vivido en los Países Bajos, Estados Unidos y, finalmente, se asentó en Suiza. Ya hemos sido testigos de su espíritu alegre durante muchas conferencias en las que ha participado. Habla siete idiomas, un aspecto muy importante para su trabajo en la UIT (Unión de la Información y las Telecomunicaciones) y también ha sido una gran ventaja al participar como voluntaria con ICV. "ICV fue mi primer contacto con el voluntariado. Quizás fue egoísta porque quería seguir haciendo cosas después de jubilarme. Ya que organicé muchas conferencias durante muchos años con la UIT, quería contribuir en algo con mi experiencia”, explica.

El lema de Magda es "¡darlo todo o nada!". Ha trabajado más de 40 horas por semana en muchas conferencias, siempre dando lo mejor de ella. "Me gusta el trato con la gente de diferentes nacionalidades y me gusta el ambiente en este tipo de eventos". Después de todos estos años de organizar y participar en conferencias, tiene muchas anécdotas que compartió con nosotros. "Durante una conferencia, estaba en el mostrador de registro y había unas 12 personas delante mía en línea, cada uno de una nacionalidad distinta. La última persona era húngara. Me había escuchado hablar con cada uno en su idiomas, me mostró su pasaporte y, orgulloso, me dijo “Es húngaro”. Se pueden imaginar cuando le respondí “Sí, lo sé”, en húngaro.

Participar como voluntaria en conferencias no es la única manera que tiene de mantenerse en contacto con gente. Cuando tenía 84, su hija le regaló un ordenador. Aunque al principio se mostró un tanto escéptica, ahora lo utiliza a diario. “Creo que ahora puedo tirar todas mis enciclopedias por la ventana porque se puede conseguir toda la información que se desea en un minuto”. Al tener amigos por todo el mundo, utiliza el ordenador para mantener el contacto. “Me gusta cuando recibes un correo electrónico de Venezuela puedes contestar en unos minutos aunque no significa que no pueda vivir sin el ordenador. Además, puedo ver lo que quiera algo que no puedes hacer con la televisión”, explica. Tanto si ve bailes de Fred Astaire o su concierto de piano favorito, Magda domina las nuevas tecnologías y está dispuesta a descubrir nuevos territorios. Lo más importante es tener una mentalidad abierta. Como dice ella: "Mientras se siga teniendo intereses y curiosidad, uno se siente joven".

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