Ritmos, colores y miradas cruzadas

By Camille Saade, English translation Nazir Sunderji, traducción española Jennifer Casado Gomez-Shallti
06 Abril 2013

En el marco de la semana contra el racismo, ICVoluntarios ha participado en “Plainpalais, Miradas Cruzadas”, que ha tenido lugar del 18 al 24 de marzo de 2013. Junto a distintas instituciones y asociaciones que trabajan con emigrantes, ICVoluntarios se ha unido a los esfuerzos de sensibilización con respecto al sentimiento de rechazo al que hacen frente muchos extranjeros en Suiza, particularmente en Ginebra. Congregados entorno al tema “Miradas de emigrantes en Ginebra y sus habitantes”, el objetivo de esta semana era de conceder la palabra a los emigrantes y fomentar el intercambio utilizando diferentes medios de comunicación, como son palabra, los vídeos o la música.

En la tarde del sábado 23 de marzo, reinaba una atmósfera festiva y distendida en la Explanada de Plainpalais. Un cierto número de personas de orígenes distintos y diversos comenzaban a reunirse, al mismo tiempo que se montaban dos carpas coloridas en las que se ofrecía té a la menta o café a los pasantes y a los curiosos, que paseaban por las calles en este día de principios de primavera. ¿Era el origen de una manifestación? No, se estaba preparando la última jornada de Miradas Cruzadas de Plainpalais.

Todo empezó el 19 de marzo en la Escuela Universitaria de Trabajo Social en Ginebra (HETS), donde se anunció la apertura de Miradas Cruzadas de Plainpalais. Mientras se ofrecían sopas con los distintos sabores del mundo (desde Irán, pasando por Sudamérica y llegando a otros países) a los pasantes, los participantes podían disfrutar de la proyección de cortometrajes realizados por los propios emigrantes. La primera serie, fruto de la colaboración entre la HETS, el Centro de la Roseraie y la Asociación VisaGenève, emitía los diferentes retratos de emigrantes. Los cortometrajes grabados por Sara, Ervis, Roberto, Mamadou, Hanif, Toni y otros muchos, nos ofrecen cada uno a su manera y con uno estilo diferente, su percepción y su visión de la vida en Ginebra, las particularidades locales, siempre con una nota de humor. Se trataron desde temas menos controvertidos como es la admiración por el sentido de la organización helvética, la pureza del lago Leman, hasta otros más candentes como la estigmatización o el rechazo que sufren ciertas personas. Tras la proyección, algunos de los protagonistas de los cortometrajes tuvieron la oportunidad de presentar sus proyectos y su visión y responder a las cuestiones planteadas por los participantes, antes de dar paso a un espacio de debate organizado en torno al tema de la inmigración.

El programa continuó su curso el jueves, 21 de marzo, en el Centro de la Roseraie, cuya actividad principal es impartir cursos de francés gratuitos a los emigrantes. Igualmente en este caso, los emigrantes contribuyeron a la presentación de un taller-teatro relacionado con los temas de acogida y hospitalidad, cuyo objetivo final era representar una escena corta sobre la problemática social y reproducirla teniendo en cuenta las intervenciones y proposiciones del público para modificar la pieza de teatro y su resultado final. De la misma manera, algunos participantes del Centro junto a algunos miembros de su equipo desempeñarán cada uno un papel y representarán tres obras cortas con una duración de diez minutos, caracterizando situaciones reales. Entre ellas, la más destacada reflejaba las dificultades encontradas en una entrevista de trabajo ficticia, ya fuera a causa de la barrera del idioma, de los diplomas sin homologación o de un salario deficiente. En este caso, el público participó vivamente y asumió el papel de diferentes actores, permitiendo de esta manera modificar el resultado de estas entrevistas, al menos en la ficción.

La semana siguió con la tarde del 23 de marzo siempre con un ambiente amistoso. En la Explanada de Plainpalais, mientras que en una primera carpa se emitían los cortometrajes, en una segunda, los miembros de la asociación Pluriels, centro de consultación psicológica para emigrantes, se servía té o café a las personas interesadas, desafiando la monotonía de un sábado del mes de marzo. De nuevo, el único fin era ofrecer un espacio de conversación y debate, pero esta vez al aire libre, en la calle y al capricho de los intercambios fortuitos. Dos horas más tarde, llegó el momento de recoger y de instalarse en la plaza de Agustins. Una alegre comitiva recorrió la calle de Carouge antes de instalarse para el segundo acto de la jornada. Mientras que se recogían las carpas, los músicos del Grupo Gypson Five realizaban sus últimos ajustes técnicos en el local de ICV, L’Arcade, como colofón de la jornada y de los eventos de Plainpalais, Miradas Cruzadas. La diversidad estaba siempre presente, gracias a las distintas nacionalidades de los miembros del grupo, que van desde los países del Este hasta África del Norte. El concierto comenzó, una vez presentes los participantes. La combinación de los ritmos orientales y balcánicos hizo disfrutar al público que pidió escuchar  más, de tal manera que en lugar de un concierto programado de una hora, se alargó durante dos horas, concluyendo así con la Semana de Acción contra el Racismo de Plainpalais.

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